“Ya no hay quien sepa el arte de la conversación, es decir, de la discusión. Conversar es entrar en el surco que ha trazado el otro, y proseguir en el trazo y perfección de aquel surco; conversar es colaborar.”
MASSIMO BONTEMPELLI
Las conversaciones son los hilos que sostienen los sistemas organizacionales. En la actualidad estamos sumidos en la cultura digital y estados de constante conexión en los que existe una preocupación cada vez más acentuada acerca de la importancia de dominar habilidades donde la tecnología es el elemento central; sin embargo, ello está sacrificando a la conversación cara a cara y, en consecuencia, a todos los beneficios que de ella emanan.
Efectivamente, en otras épocas, la gente no se preocupaba tanto de llevar consigo cúmulos de información personal mientras realizaba sus tareas cotidianas; en la actualidad, las personas viven una sensación de ansiedad, si no llevan su teléfono móvil a la mano, desarrollan una especie de estrés al sentirse seres humanos incompletos.
En diferentes momentos y circunstancias hemos leído que una mayoría de usuarios de teléfonos inteligentes afirma encontrarse a una distancia no superior a 1 metro de sus dispositivos móviles la mayor parte del tiempo y un alto porcentaje incluso, admite que no se despega de sus aparatos ni para bañarse.
Lo cierto es que en la era digital muy poca gente privilegia conversar. En estos tiempos de incertidumbre y complejidad, conversar se ha reducido, cuando mucho, a colocar mensajes principalmente en WhatsApp; tecleando o moviendo los pulgares cada vez de manera incesante, como si se estuviera en una competencia.
Y así, en un ir y venir de textos, se nos va la vida, el proyecto, el trabajo, la relación, la empresa.
Lo que tenemos que preguntarnos es: ¿De verdad ya no es importante conversar cara a cara? ¿Conversar se puede convertir en uno de los principales activos estratégicos de las personas y de las organizaciones?
LA IMPORTANCIA DE PRIVILEGIAR LA CONVERSACIÓN
Desde la aparición de las redes sociales y la mensajería móvil, generar una conversación cara a cara, se ha convertido en una actividad en proceso de extinción. Estamos en contacto, pero de forma abreviada, superficial, con un número creciente de personas, pero cada vez más de manera aislada. Aquí es donde toma sentido aquella idea de “cada vez estamos más cerca de quienes están lejos; pero cada vez estamos más lejos de quienes tenemos cerca”.
La Real Academia de la Lengua nos refiere que conversar viene del latín conversāre y está relacionado con hablar con otra u otras personas; entrar en conversión, vivir, habitar en compañía de otros. La mayor expresión de una conversación se da en la empatía o la capacidad de ponernos en el lugar del otro para comprender lo que quiere decirnos.
Conversar pues es comunicar, relacionarse, trabajar o estrechar amistad unas personas con otras, donde existe voluntad y esfuerzo por comprender lo que decimos y lo que se nos dice.
La conversación por tanto no es un monólogo; el monólogo es hablar de uno mismo sin importarnos los demás. Por el contrario, conversar representa unir afectos a las ideas. Conversar significa implicación, preocupación por el otro o, como diría el poeta y escritor portugués Fernando Pessoa, “nos otramos”, nos ponemos en el lugar del otro, aunque para ello tengamos que salir previamente del nuestro.
Para el filósofo Fernando Savater conversar es un arte: “Hablamos, pero no conversamos. Disputamos, pero rara vez discutimos. La conversación no consiste en formular peticiones o súplicas, ni el ladrarse órdenes o amenazas, ni siquiera en susurrar halagos o promesas de amor”.
El arte de la conversación, dice el autor, es el estadio más sofisticado, más civilizado, de la comunicación por medio de la palabra. Un arte hecho de inteligencia, de humor, de buenos argumentos, de anécdotas e historias apropiadas, de atención a lo que dice el vecino, de respeto crítico, de cortesía. “Es tan sofisticado y civilizado este arte que hoy probablemente sólo sigue estando al alcance de algunas tribus de Kalahari que desconocen tanto la prisa funcional como la jerga cibernáutica”.
CUANDO CONVERSAR ES UN ARTE
Conversar se convierte pues en el preludio de la sana convivencia. Conversar es el arte de la felicidad en su más pura expresión, y muchos no lo saben.
Desarrollar el arte de la conversación es posible si se está consciente de la necesidad de desarrollar las competencias pertinentes para hacerlo.
En el mundo que vivimos, mucho más que en otras épocas, es importante conversar cara a cara. Conversar se ha convertido en uno de los principales activos estratégicos de las personas para la prosperidad personal y organizacional.
Conversar se convierte en un gran desafío. Partamos de la concepción de que toda comunicación es acción. De creer firmemente en el poder transformador de la palabra. De que cuando conversamos suceden cosas, porque es por medio de nuestras conversaciones que realizamos gran parte de las acciones en nuestras vidas.
Todo el quehacer cotidiano de las personas ya sea en lo personal, profesional u organizacional, está íntimamente relacionado con acciones: organizar, coordinar, planificar, asesorar, capacitar, orientar, evaluar, controlar, contestar, negociar, liderar, motivar, entrevistar, atender, enseñar, instruir, etc.
Y todas, absolutamente todas esas tareas se realizan fundamentalmente a través de la interacción con otras personas, es decir, conversando. Todos los días ponemos en acción distintas actividades con el objetivo de cumplir con las metas esperadas a través de la generación de acuerdos. Al conversar generamos una realidad diferente a la que encontramos, creando así, un entorno de posibilidades que antes de esas conversaciones no existían.
No hay que perder de vista que a través de nuestras conversaciones no solamente acordamos, sino también establecemos conexiones, interactuamos con otros, coordinamos tareas, generamos vínculos, pactamos compromisos, evitamos crisis.
A través de las conversaciones generamos mejores entornos de convivencia y trabajo; construimos un mejor entorno y porvenir.
ALGUNAS CLAVES PARA UNA CONVERSACIÓN DE CALIDAD
Por lo anterior me parece importante poder tomar en cuenta las siguientes claves que permiten profundizar acerca de la urgente tarea de practicar, promover e incentivar la conversación en los contextos en los que nos desarrollamos.
- Ten siempre presente que a los problemas no sólo le hacen falta soluciones, ante todo le hacen falta conversaciones.
- Determínate nuevas maneras de sacar adelante tus proyectos, poniendo por delante conversaciones con personas que te ofrezcan enfoques diferentes.
- Atrévete a dar nuevo sentido a las percepciones que otras personas tienen respecto de tus formas, tus proyectos y tus planes.
- Guarda silencio recurrentemente y date la oportunidad de escuchar las conversaciones de otros respecto del mismo tema o proyecto.
- Procura participar activamente en eventos en donde las palabras y las emociones se conjuguen para hacer vivir experiencias inolvidables,
- Asegura siempre el feedback. En toda interacción compromete la respuesta poniendo en acción los cinco sentidos.
- Observa que mediante las conversaciones se da la profundidad y complejidad del ser humano y el despliegue de una dinámica emocional.
Para finalizar, no olvides que conversar en forma constructiva implica tomar conciencia de la actitud con la que asumimos nuestra intención al hacerlo.
Que las conversaciones se desarrollen constructivamente depende en gran medida de las creencias y valores que sustentan la forma en que nos vinculamos con el otro.
Espero que la información que presento te sea de mucha utilidad. Tu retroalimentación es importante, te invito a comentar, compartir y reproducir con toda libertad la presente entrada a mi blog.
Nos oímos o nos leemos pronto.
RaúlGONZÁLEZROMERO