Las claves para mejorar los procesos de escucha, conversación y retroalimentación

Lo leí en SIPSE: “No quieras correr sin antes caminar”. La cita puede parecer de sentido común, pero viene a cuento porque aplica a la gestión de la comunicación en las organizaciones. En el entorno del management privan actualmente y de manera generalizada, pensamientos acelerados acerca de la urgencia de subirse al tren de la nueva comunicación, relacionada con la inteligencia artificial, la digitalización, el manejo de grandes cantidades de datos, el metaverso, y muchos otros aspectos. Y, sin embargo, por muy benéfico y apetecible que represente todo ello, en la práctica organizacional de a pie, aún no hemos acabado de comprender los fundamentos básicos que permiten el entendimiento eficaz entre personas, equipos y organizaciones.

Introducción

En todo tipo de organizaciones, las habilidades de escucha, conversación y retroalimentación efectivas son fundamentales para un entendimiento que lleve a la mejora en los resultados. Es deseo unánime que los colaboradores sean capaces de comunicarse eficazmente con sus compañeros, clientes y/o usuarios, de modo que se puedan generar las mejores relaciones posibles. 

También sabemos que si nuestros colaboradores saben bien lo que tienen que hacer y decir, pueden responder con mayor eficacia y establecer interacciones más sólidas. Estas habilidades son cruciales para nuestros equipos porque les ayuda a crear mejores condiciones de desenvolvimiento con los grupos de interés. Además, ayudan a identificar oportunidades de mejora dentro de la organización para seguir creciendo.

Aquí comparto algunas reflexiones que considero importantes para mejorar tus habilidades de escucha, conversación y retroalimentación.

Escuchar es una habilidad fundamental que hay que desarrollar

Escuchar es una habilidad que se puede aprender, desarrollar y dominar; es una habilidad que puede mejorarse. Desarrollar la capacidad de escuchar requiere tiempo, esfuerzo, paciencia y perseverancia. El aprendizaje de la capacidad de escucha requiere práctica, práctica y más práctica.

Escuchar es más que oír, es un proceso activo en el que se presta atención y se asimila lo que alguien dice. También significa ser capaz de entenderlos, no solo oír las palabras que dicen, sino comprender el significado que hay detrás de esas palabras. Cuando escuchas activamente, prestas toda tu atención a los demás y te centras en ellos mientras hablan, lo que facilita que se abran y compartan sus sentimientos.

Escuchar activamente implica mantener un buen contacto visual y un buen lenguaje corporal; asentir en los momentos adecuados; hacer preguntas si hay algo que no está preciso; aclarar si hay confusión respecto a algún punto del emisor; resumir lo que se ha dicho hasta el momento antes de avanzar con la nueva información; repetir los puntos clave de vez en cuando si es necesario (especialmente cuando se pide retroalimentación); comprobar si se ha entendido haciendo preguntas sobre esos aspectos clave; parafrasear lo que se ha dicho después de haber pasado algún tiempo desde que se escuchó.

La habilidad conversacional también se perfecciona 

Aprender a mantener una conversación es una habilidad importante que hay que desarrollar. Aprender a mantener conversaciones, especialmente con personas de orígenes, culturas y experiencias diferentes a las tuyas, es crucial para desarrollar la empatía. Una buena conversación también puede ayudarte a entender mejor a los demás y a establecer una relación más rápida, lo que será necesario si quieres convencer a un prospecto, hacer amigos fuera del trabajo o persuadir para la aceptación de un proyecto profesional. 

Una buena conversación implica tanto escuchar como hablar. Así que la próxima vez que alguien te haga una pregunta, antes de lanzarte a responder o contestar, tómate tu tiempo y escúchale primero. 

La conversación puede profundizar las amistades, fortalecer los lazos familiares y cambiar vidas. La conversación es una de las herramientas más poderosas para ayudarte a conocer mejor a las personas, construir relaciones y mejorar tus habilidades sociales. Cuando escuchas bien, aprendes de los demás; cuando compartes abierta y honestamente tus ideas, es más probable que los demás confíen y se abran contigo. Los beneficios de las extraordinarias conversaciones son infinitos: mejora las habilidades comunicativas, aumenta la autoestima y potencia el desarrollo personal.

La retroalimentación es importante, pero hay que darla adecuadamente.

Toda retroalimentación es valiosa porque nos ayuda a ser más eficaces y nos permite aprender sobre todo de nuestros errores. Si no recibimos feedback, no podemos saber si lo que hacemos funciona o no. La retroalimentación nos ayuda a entender cómo nos ven los demás y nos da la oportunidad de mejorar: es una conversación que se da tanto en el trabajo como en las relaciones personales y profesionales.

Cuando damos retroalimentación, estamos diciendo a otra persona cómo puede mejorar su comportamiento, su rendimiento y su capacidad persuasiva; demostramos que la persona es lo suficientemente relevante como para que nos tomemos el tiempo de hacerla sentir mejor sobre sí misma. Les mostramos que son dignos de nuestra atención, algo que todo el mundo necesita, merece y agradece. 

Toda retroalimentación debe dirigirse a los resultados, jamás a la persona. Por tanto, es clave evitar al máximo la crítica mal intencionada. No culpes, no acuses, ni te quejes. No juzgues de ninguna manera las acciones, el comportamiento o el carácter de la persona. Elude también hacer juicios de valor. En lugar de ello, céntrate en el resultado y en cómo mejorarlo la próxima ocasión. Esto ayuda a mantener un ambiente de conversaciones saludables, al tiempo que minimiza la actitud defensiva y las reacciones negativas entre los participantes de un diálogo.

#IdeasAlVuelo: Si mejoramos nuestra capacidad de escucha, las conversaciones serán más agradables y la retroalimentación será mejor.

CONCLUSIÓN

En la medida que mejoremos nuestra capacidad de escucha, las conversaciones serán más agradables y los comentarios serán mejor aceptados. Escuchar es una habilidad que requiere concentración. La escucha activa permite concentrarse en lo que dice la otra persona. Si dominamos las habilidades ´básicas que posibilitan nuestro entendimiento, estarán dadas las condiciones para hacer frente a los desafíos que nos depara la nueva comunicación y sus características: conceptos, tendencias, herramientas y aplicaciones, en beneficio de la sociedad.