Introducción
El director general es el líder de la empresa, y eso significa que debe ser un comunicador eficaz. Los buenos directores generales saben cómo conectar con sus equipos y entienden lo que motiva a las personas. Saben escuchar y responder adecuadamente, pero también entienden cuándo es el momento de intervenir y liderar. Un buen director general puede inspirar a su equipo contando historias sobre su visión acerca del futuro de la empresa. En este artículo veremos siete acciones que hacen que un director general sea eficaz ante los integrantes de su equipo:
Dedique tiempo a conectar con sus colaboradores
Tómese el tiempo necesario para conocer a su equipo. Es importante que conozca a cada una de las personas que trabajan con usted y que comprenda lo que les motiva. Puede que le llame la atención lo que aprenda sobre ellos, pero le ayudará a crear confianza y le facilitará mucho dirigirlos de forma productiva. Debería preguntarles por su vida personal, su familia, sus aficiones, sus sueños y sus objetivos. Pregúnteles también por sus miedos: es bueno para todos los integrantes que se sientan cómodos hablando abiertamente con su líder, de modo que puedan crecer profesionalmente sin miedo ni intimidación por parte de otros integrantes del equipo o de cualquier otra área de la organización.
Siéntase cómodo con usted mismo
Los mejores líderes se sienten cómodos siendo ellos mismos y confiados en su propia piel. No necesitan ser otra persona ni tratar de impresionar a los demás diciendo cosas que no quieren decir o actuando de una manera determinada. Son auténticos, lo que es fundamental para la confianza que necesitan entre ellos.
Cuando tiene algo importante que decir, las personas le escucharán porque saben que viene de un ser humano honesto. Si saben que usted vela por la empresa, por ellos y por sus intereses, es más probable que sigan su ejemplo.
Esté abierto a recibir comentarios
No tenga miedo a las críticas. No se las tome como algo personal. Recuerde que los comentarios son un regalo, no un ataque. Pídalos cuando sienta la necesidad de ayuda y orientación, y aprenda a aceptarlos con elegancia.
Los integrantes de su equipo se darán cuenta de su apertura a la hora de recibir sus opiniones y sugerencias, y ellos seguirán su ejemplo siendo igual de abiertos con las suyas.
Sea humilde y demuéstrelo
Si es un director general que quiere ser eficaz frente al equipo, debe ser siempre humilde. Y debe mostrar esa humildad a sus colaboradores, clientes e inversionistas. Además de esto, también debe ser humilde cuando trate con socios y competidores. Aprenda a ser humilde, aprenda a demostrarlo.
Ser humilde es una parte importante de ser una buena persona. Es algo que le hace sentir mejor consigo mismo y le ayuda a ser más comprensivo con las necesidades y deseos de los demás. Es valioso mostrar humildad porque los colaboradores se activan mejor cuando ven a un líder que no se pone por encima de ellos ni actúa como si lo supiera todo. Mostrar humildad ayuda a conectar con los demás a un nivel más profundo.
Escuche, ante todo.
Si no escucha, no aprende. Y si no aprende, pierde terreno frente a sus colaboradores y también oportunidades que podrían mejorar las condiciones generales de la organización.
Es fundamental escuchar a los colaboradores porque son ellos los que saben lo que pasa en su empresa. Pueden contarle los problemas que hay que resolver y explicarle cómo hacen su trabajo. También debe escucharles porque les hace sentir que se preocupa por ellos. Si no les escucha, es posible que dejen de colaborar de manera armoniosa para su empresa. Si esto ocurre, perjudicará a su organización y hará más difícil que se alcancen los objetivos.
Si esto parece mucho trabajo, es porque lo es. Pero todos los directores generales necesitan hacer este tipo de escucha activa de forma efectiva para que su empresa crezca.
No olvide que es un líder, actúe como tal.
Una de las principales cosas que hace que un líder sea eficaz frente a sus equipos es que reconocen en usted un liderazgo y no solamente un buen gestor. Por tanto, debe comportarse a la altura de las expectativas de su gente.
Un buen director general es alguien que sabe asumir riesgos, tomar decisiones, ser impopular y, en general, ser muy diferente. Si quiere que sus colaboradores sepan que pueden seguir su liderazgo sin miedo ni dudas, entonces tiene que demostrarles por qué deben confiar en usted siendo decisivo y estando dispuesto a correr riesgos.
Tenga la mentalidad adecuada
Para ser un director general eficaz, hay que tener la mentalidad adecuada. Esto significa estar preparado, tener confianza en sí mismo y una mentalidad abierta. Significa tener un buen equilibrio entre confianza y humildad; saber cuándo aceptar los consejos de los demás y conocer al mismo tiempo sus propios puntos fuertes y débiles. No se trata únicamente de tener estos rasgos; también hay que ser capaz de inspirarlos en otros.
La confianza es clave. Tener confianza en sí mismo es esencial para cualquier líder empresarial; esto incluye creer en uno mismo y en lo que su empresa representa, así como confiar en que otras personas compartirán esa fe en usted. Un director general eficaz sabe cómo comunicar esta confianza de forma efectiva a través del lenguaje corporal (manteniéndose erguido), el tono de voz (hablando con confianza) y el contacto visual (mirando directamente a su interlocutor). Sabe hasta dónde puede llegar sin sobrepasar los límites y, a la hora de la verdad, un director general eficaz sabe que su trabajo no se refiere solamente a él, sino a todos los que le rodean y que cuentan con su capacidad de liderazgo cada día.
Ideas al Vuelo: Ser un buen director general a menudo tiene que ver menos con lo que dice y más con lo que hace.
Los directores generales más eficaces son los que se sienten cómodos consigo mismos y con su estilo de liderazgo. Entienden que no tienen que tener siempre la razón, sino que su trabajo es ayudar a sus equipos a encontrar la mejor solución.
Por eso, los directores generales deberían alejarse de los estilos de gestión tradicionales de liderazgo descendente y aprender a ser líderes humildes y abiertos. Si escuchan más de lo que hablan (y tienen una política de puertas abiertas), los colaboradores se sentirán parte de la conversación en lugar de limitarse a seguir órdenes de arriba. Este tipo de enfoque es el que, en última instancia, inspira el trabajo en equipo y conduce a su empresa hacia el éxito, no únicamente porque atrae la atención del personal, sino también porque crea confianza entre usted, como líder, y los integrantes de su equipo, como personas.
Conclusión
Ser un buen director general a menudo tiene menos que ver con lo que dice y hace, y más con cómo lo dice y lo hace. Puede tener las mejores ideas del mundo, pero si no sabe comunicarlas con eficacia, caerán en saco roto. Así que, si quiere que sus colaboradores se identifiquen con su visión o entiendan lo que hay que hacer en sus proyectos y encomiendas, empiece por asegurarse de que cuando le miren vean a alguien que se siente cómodo consigo mismo. A partir de ahí viene en consecuencia un estado pleno en armonía y brillo en toda la organización.