Una buena reputación corporativa es un activo importante para cualquier organización, ya que representa el 63% del valor de mercado de una compañía, según un estudio de la consultora internacional Weber Shandwick. Sin embargo, mantener una buena reputación no es tarea fácil, ya que requiere coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, así como consistencia en todos los ámbitos en los cuales una organización se vincula con sus stakeholders. En este artículo, exploraremos la importancia de la gestión en las dimensiones Ambiental, Social y Gobierno Corporativo (ASG) para la construcción de reputación. También analizaremos cómo la construcción de una cultura interna enfocada en el respeto, la diversidad, la inclusión y el bienestar de los colaboradores, junto con iniciativas concretas para el progreso del país y de las comunidades, son clave para mantener una buena reputación.
Es importante que las organizaciones entiendan que la reputación corporativa no solo depende de la calidad de los productos o servicios que ofrecen, sino también de cómo se relacionan con su entorno, cómo gestionan sus impactos ambientales y sociales, y cómo se comportan en el ámbito de gobierno corporativo. Es por eso que la gestión en las dimensiones Ambiental, Social y Gobierno Corporativo (ASG) se ha vuelto fundamental en la construcción de reputación en los últimos años.
La sociedad actual reconoce y premia a las organizaciones que destacan por sus avances concretos en materia de diversidad, inclusión y equidad de género. Las empresas que adoptan políticas y prácticas inclusivas y que fomentan la diversidad y la equidad de género no solo tienen una mejor reputación, sino que también atraen y retienen talentos, lo que es positivo para la organización a largo plazo.
Por otro lado, contar con una cultura interna enfocada en el respeto, la diversidad, la inclusión y el bienestar de los colaboradores es clave para mantener una buena reputación. Los colaboradores son los principales embajadores de una organización y pueden ser quienes difunden la imagen positiva o negativa de la empresa en su entorno. Si se sienten valorados, respetados y comprometidos, es más probable que hablen positivamente sobre la empresa y, por lo tanto, contribuyan a mejorar su reputación.
Mantener una buena reputación corporativa es fundamental para el éxito y la supervivencia de una organización. Para lograrlo, es importante que los directivos sean coherentes entre lo que dicen y lo que hacen, y que tengan consistencia en todos los ámbitos en los cuales se vincula la empresa con sus stakeholders. La gestión en las dimensiones Ambiental, Social y Gobierno Corporativo (ASG), así como los avances concretos en materia de diversidad, inclusión y equidad de género, son clave para la construcción de una buena reputación. Además, contar con una cultura interna enfocada en el respeto, la diversidad, la inclusión y el bienestar de los colaboradores, junto con iniciativas concretas para el progreso del país y las localidades en que opera.