Introducción
La pandemia de COVID-19 ha sido un acontecimiento transformador que ha afectado todos los aspectos de nuestras vidas, incluido el entorno empresarial. Las empresas han tenido que adaptarse rápidamente a las nuevas realidades impuestas por esta crisis sanitaria, y durante este proceso, he experimentado de primera mano la importancia de una gestión profesional de la comunicación. Sin embargo, en el contexto empresarial mexicano, he observado una falta de enfoque y responsabilidad en la forma en que las empresas gestionan su reputación, lo cual genera serias preocupaciones acerca de su futuro en la era pospandemia.
Una mirada a la experiencia de empresas mexicanas
Desde organismos empresariales destacados en México, como Coparmex, CANACO o CANACINTRA, he notado una tendencia preocupante en cuanto a la importancia que se le otorga a la gestión profesional de la comunicación. A medida que la pandemia ha transformado radicalmente la manera en que las empresas se relacionan con sus grupos de interés, se ha vuelto evidente el desconocimiento y/o la falta de interés en la forma en que muchas organizaciones gestionan su comunicación. Estas acciones han tenido consecuencias mayormente negativas en términos de percepción pública, reputación empresarial y, en consecuencia, en pérdidas económicas.
Es fundamental reconocer que el papel del Director de Comunicación es esencial en la gestión de la reputación empresarial, especialmente en momentos de crisis como la pandemia. Parte de su responsabilidad consiste en actuar como un estratega que guíe a la organización hacia una comunicación rigurosa, honesta y transparente. Sin embargo, en muchas empresas, este papel no ha sido valorado lo suficiente, lo cual ha llevado a una gestión inadecuada de la comunicación y, en última instancia, a una pérdida de confianza por parte de los grupos de interés clave, lo que tiene un impacto directo en la cuenta de resultados.
Una guía para las empresas
Con el fin de evitar caer en la trampa de una gestión de comunicación improvisada, poco profesional y carente de dirección, las empresas mexicanas se encuentran ante el mejor momento de tomar medidas concretas y adoptar una mentalidad proactiva. A continuación, presento algunas pautas clave, como punto de partida, que permitan comprender la necesidad de gestionar la reputación empresarial de manera efectiva en la era pospandemia, basadas en mi observancia, experiencia y reflexión personal:
- Reconocer la importancia estratégica de la comunicación:
Como líderes empresariales, es fundamental comprender que la comunicación es un activo intangible estratégico para la organización, por lo que, asignar los recursos adecuados para su gestión profesional, es factor clave. El Director de Comunicación (DirCom), ha sido formado y capacitado para ser considerado integrante clave del equipo directivo, ya que puede contribuir con sus conocimientos, experiencia y habilidades en la toma de decisiones.
- Establecer una cultura de transparencia y honestidad:
Nuestra empresa debe ser transparente en su comunicación y ser honesta en la forma en que presenta la información. Esto implica reconocer y abordar los desafíos y errores, así como comunicar los logros y avances de manera equilibrada. Solo a través de una comunicación honesta, consistente y transparente es como se pueden construir relaciones sólidas y duraderas con los grupos de interés.
- Adaptarse a los canales de comunicación digitales:
En la era pospandemia, la comunicación se ha vuelto aún más ágil y digitalizada. El Director de Comunicación (DirCom), tiene la responsabilidad de asegurarse de que la empresa esté presente en los canales digitales relevantes para los grupos de interés y utilizarlos de manera efectiva para transmitir los mensajes clave y gestionar integralmente la reputación. Esto implica aprovechar las redes sociales, sitios web, blogs y otras plataformas digitales para interactuar con las audiencias y mantener una comunicación constante, activa y cercana.
- Escuchar activamente a los stakeholders:
Nuestra empresa debe estar atenta a las necesidades, preocupaciones y opiniones de los grupos de interés. Esto implica establecer canales de comunicación bidireccionales, como encuestas, reuniones o redes sociales, entre muchos otros, para escuchar activamente a clientes, usuarios, colaboradores, proveedores y la comunidad en general. La retroalimentación que recibamos debe ser considerada y utilizada para mejorar nuestras estrategias de comunicación y fortalecer la relación con los grupos de interés.
- Planificar y prepararse para posibles crisis:
En un entorno empresarial cambiante y volátil, es fundamental contar con planes de crisis bien elaborados. El DirCom debe anticiparse a posibles situaciones adversas, identificar riesgos potenciales y desarrollar planes de acción para manejar eficazmente cualquier crisis que pueda surgir. Esto implica establecer protocolos de comunicación claros y entrenar al equipo para que esté preparado y pueda responder de manera adecuada y oportuna ante cualquier eventualidad.
Conclusión
La gestión de la reputación empresarial en la era pospandemia requiere un enfoque reflexivo, profesional, riguroso y transparente por parte de las empresas. Como Director de Comunicación (DirCom), es fundamental reconocer el papel esencial en este proceso y la importancia estratégica que posee. La falta de atención a la gestión profesional de la comunicación puede tener consecuencias graves e irremediables para la percepción y reputación empresarial, así como para la confianza de los grupos de interés clave y la consecución de los resultados de negocio. Siguiendo la guía presentada anteriormente, es posible iniciar el fortalecimiento de la comunicación empresarial, reconstruir la confianza y navegar con seguridad en la era de la pospandemia.