De Comunicador a Humanizador Corporativo
“Liderar es saber escuchar y entender a quienes hacen posible la organización.”
— José Antonio Llorente.
No fue una decisión sencilla, pero fue inevitable. En algún momento de los últimos años, me di cuenta de que no podía seguir siendo solo un comunicador en el sentido tradicional del término. Durante décadas, había ayudado a empresas a construir mensajes, a crear estrategias comunicacionales y a pulir la percepción pública de sus líderes. Sin embargo, la pandemia causada por la crisis de COVID_19, reveló una realidad cruda: las palabras, por sí solas, no eran suficientes. Los líderes necesitaban algo más; necesitaban aprender a conectar de verdad con sus colaboradores, y yo, en ese proceso, también tuve que transformarme. Decidí convertirme en un humanizador corporativo.
Fue una especie de mea culpa. Había sido parte del sistema, había contribuido a crear mensajes brillantes, espectaculares, pero vacíos. Me había limitado a ser un transmisor de información sin cuestionar si lo que comunicaba realmente resonaba en las personas y su bienestar, en sus emociones, en sus miedos. La pandemia fue un punto de inflexión que sacudió la manera en la que muchos de nosotros percibimos el mundo, y en mi caso, también redefinió mi rol como profesional.
Durante este tiempo, observé cómo muchos empresarios y directivos mostraban una insensibilidad alarmante ante las necesidades humanas de sus equipos. Las decisiones se seguían tomando desde una perspectiva vertical, fría, racional, olvidando que detrás de cada pantalla había una persona lidiando no solo con los desafíos del trabajo remoto, sino con el miedo, la incertidumbre y, en muchos casos, las pérdidas de seres queridos. Fue en ese contexto cuando decidí dejar de ser solo un comunicador para convertirme en un defensor de la humanización dentro de las empresas.
La Transformación Hacia la Humanización Corporativa
El camino no fue fácil ni directo. Tuve que enfrentar la realidad de que, para muchos líderes, mi transición de comunicador a humanizador era incomprensible, incluso innecesaria. Me dejaron de ver como el profesional que solo entregaba estrategias de comunicación, y comenzaron a notar mi insistencia en abordar temas que para ellos no parecían importantes, mucho menos prioritarios: la empatía, la escucha activa, el bienestar emocional y mental de sus colaboradores. En ese proceso, mi vida personal y profesional tomó un rumbo inesperado, pero afortunadamente transformador.
Esta transición no fue solo una adaptación al contexto de la pandemia; fue una respuesta a la insensatez de un liderazgo que, en su afán por mantener la operatividad y la eficiencia, olvidó el valor intrínseco de sus colaboradores. Y allí estaba yo, decidido a ser algo más que un portador de mensajes. Quería ser un catalizador de cambio, alguien que ayudara a sanar las relaciones dañadas por la falta de sensibilidad y la distancia emocional que la pandemia acentuó.
Del Discurso a la Conexión Auténtica
Uno de los mayores desafíos que enfrenté fue romper con la percepción de que la comunicación empresarial debía ser impersonal y distante. En un entorno donde se valoraba más la eficiencia que la empatía, era difícil hacer entender que la humanización no solo es una necesidad ética, sino también una estrategia efectiva. Un estudio del National Center for Biotechnology Information corroboró lo que yo ya intuía: las empresas que lograron mantener una conexión genuina con sus colaboradores durante la pandemia fueron aquellas que adoptaron un enfoque de comunicación más cercano, más humano y empático (NCBI, 2022).
En mi nuevo rol como humanizador corporativo, me enfoqué en construir puentes entre directivos y colaboradores. No se trataba simplemente de transmitir información, sino de crear diálogos que reflejaran una preocupación genuina por el bienestar de las personas. La comunicación dejó de ser un canal unidireccional para convertirse en un espacio de interacción y apoyo mutuo, algo que la insensibilidad de muchos líderes había dejado en un segundo plano.
Acciones para Fomentar la Humanización en las Empresas
La clave para manejar esta transición de manera efectiva radica en la implementación de acciones prácticas que no solo promuevan la comunicación, sino que también fomenten un ambiente de respeto y consideración mutua.
A varios meses de aquellas experiencias, aquí comparto algunas de las estrategias que hoy puedo recomendar:
- Escucha Activa y Diálogo Abierto:Fomentar un entorno donde los colaboradores se sientan escuchados y comprendidos, es esencial. No basta con hacer preguntas; es necesario prestar atención a las respuestas y actuar en consecuencia. Este enfoque no solo mejora la moral, sino que también fortalece la confianza entre líderes y equipos.
- Comunicación con Propósito: Cada mensaje que se transmite debe tener un propósito claro y estar alineado con los valores de la empresa. Los líderes deben ser transparentes, pero también deben mostrar empatía y comprensión hacia las circunstancias individuales de sus colaboradores.
- Programas de Bienestar Emocional:La pandemia subrayó la importancia del bienestar emocional. Las empresas deben implementar programas que apoyen a los colaboradores no solo en su desarrollo profesional, sino también en su salud mental y emocional.
- Flexibilidad y Adaptación Constante: La capacidad de adaptarse a nuevas realidades es una característica fundamental de un liderazgo humanizado. Esto implica estar abierto a ajustar las estrategias de comunicación y gestión según las necesidades emergentes de los equipos.
- Construcción de una Cultura de Colaboración: Fomentar una cultura donde la colaboración y el apoyo mutuo sean la norma es vital para la humanización de la empresa. Esto se logra mediante la inclusión activa de los colaboradores en la toma de decisiones y la celebración de logros compartidos.
Recomendaciones para un Liderazgo Más Humano
Mi experiencia me ha enseñado que la transición hacia un liderazgo más humano y empático no solo es posible, sino necesaria. Para aquellos líderes que desean abrazar esta nueva forma de comunicarse y liderar, sugiero las siguientes prácticas:
- Establecer Canales de Comunicación Constantes: La regularidad en la comunicación es clave para mantener a los equipos cohesionados y alineados con los objetivos de la empresa. Me refiero a la implementación de reuniones periódicas y la apertura de canales de retroalimentación bidireccional.
- Practicar la Transparencia con Empatía: La honestidad es fundamental, pero debe ir acompañada de una comprensión genuina del impacto que las decisiones y la información pueden tener en los colaboradores. Esto crea un ambiente de confianza y respeto mutuo.
- Promover la Escucha Activa: La escucha activa no solo es una habilidad técnica, sino un acto de respeto y consideración hacia los demás. Los líderes deben aprender a escuchar más y hablar menos, entendiendo las emociones y necesidades que subyacen en las conversaciones.
- Implementar Programas de Apoyo Psicológico: El apoyo emocional es una necesidad creciente en el mundo laboral. Proveer a los colaboradores con recursos y programas de apoyo psicológico no solo mejora su bienestar, sino que también aumenta su lealtad y compromiso con la empresa.
- Evaluar y Adaptar Estrategias de Comunicación Regularmente: Las estrategias de comunicación deben ser dinámicas y adaptarse a las necesidades cambiantes del entorno laboral. Los líderes deben estar dispuestos a recibir retroalimentación y a ajustar sus enfoques de acuerdo con las nuevas realidades.
Reflexión Final
La pandemia nos dejó muchas lecciones, pero quizás la más importante para mí fue entender que la comunicación, en su esencia más pura, es un acto de humanidad. Ya no me conformo con ser solo un comunicador; hoy, me considero un humanizador corporativo, y mi misión es clara: ayudar a las empresas a construir puentes de empatía y comprensión entre sus líderes y colaboradores.
Retomando la cita de José Antonio Llorente: “Liderar es saber escuchar y entender a quienes hacen posible la organización”. Porque en esa escucha, en ese entendimiento no expresados, es donde reside la verdadera esencia de lo que significa liderar con humanidad. Es allí donde los líderes encontrarán la clave para construir organizaciones que no solo sobrevivan a la incertidumbre, sino que prosperen en ella, guiadas por un liderazgo consciente, humano y verdaderamente transformador.
Referencias
Gaceta CCH UNAM. (2022). Comunicación Humana en la Era COVID: Retos y Escenarios. https://gaceta.cch.unam.mx/es/editorial/revistas/comunicacion-humana-en-la-era-covid-retos-y-escenarios
National Center for Biotechnology Information. (2022). Impact of Humanized Communication During the Pandemic. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC9244671/
Rodríguez, L. (2021). Comunicación Organizacional en Crisis Covid-19. https://www.academia.edu/51429970/Comunicacion_Organizacional_en_Crisis_Covid_19
Asociación Mexicana de Directores de Recursos Humanos (AMEDIRH). (2021). Lecciones Aprendidas Tras la Pandemia en el Mundo del Trabajo. https://www.amedirh.com.mx/servicios/noticias/que-lecciones-nos-ha-dejado-la-pandemia-en-el-mundo-del-trabajo/