La comunicación efectiva no es hablar más, sino escuchar mejor

“La mayoría de las personas no escuchan con la intención de entender; escuchan con la intención de responder.” – Stephen R. Covey

El poder de callar para aprender

Vivimos en una época donde la voz más alta parece tener siempre la razón. Nos rodea el ruido constante de opiniones, discursos motivacionales y mensajes de gurús expertos que compiten por nuestra atención. Pero en este mar de palabras, ¿cuántos realmente escuchan?

Escuchar no es solo guardar silencio mientras alguien más habla. Es una habilidad que requiere esfuerzo, empatía y, sobre todo, humildad. Es permitir que la perspectiva del otro entre en nuestro espacio sin juicios ni interrupciones. Es darle valor a las palabras del otro, no por su volumen, sino por su significado.

¿Por qué escuchar mejor transforma vidas?

El desarrollo personal y profesional no se trata solo de aprender más o trabajar más duro. Se trata de comprender mejor. Y para comprender, hay que saber escuchar. Cada vez que escuchas con atención, abres una puerta al crecimiento. Ya sea en una conversación casual, en una reunión de trabajo o en una charla profunda con un ser querido, la escucha efectiva te permite:

1. Aprender de las experiencias de otros: Cada persona que conoces sabe algo que tú no sabes. Escuchar sus historias te ahorra errores y te proporciona soluciones inesperadas.

2. Construir relaciones genuinas: La verdadera conexión no se crea con discursos impactantes o denostando el trabajo de quienes piensen distinto a ti, sino con la capacidad de hacer sentir a los demás comprendidos y valorados.

3. Tomar mejores decisiones: Cuando escuchas activamente, captas matices que la superficialidad ignora. Esto te da una visión más completa para tomar decisiones informadas.

Escuchar: una habilidad que se practica

Escuchar mejor no es algo que ocurra de la noche a la mañana. Requiere práctica y dedicación. Aquí van algunos ejercicios prácticos que hemos implementado en nuestra actividad para desarrollar esta habilidad en organizaciones como la tuya:

Silencia tu mente: Cuando alguien hable, apaga tu diálogo interno. Deja de pensar en tu respuesta y concéntrate en cada palabra.

Haz preguntas abiertas: Demuestra interés genuino con preguntas como: ¿Cómo te hizo sentir eso? ¿Qué más ocurrió después? Esto invita a la otra persona a profundizar en sus ideas.

Refleja lo escuchado: Repite o parafrasea lo que te dijeron para asegurarte de haberlo entendido bien. Esto no solo aclara malentendidos, sino que también muestra respeto y atención.

La trampa de hablar más para “parecer” mejor

En el mundo profesional, a menudo se confunde hablar más con tener liderazgo o autoridad. Pero los grandes líderes saben que sus palabras valen cuando provienen de una comprensión profunda. Y esta comprensión solo se obtiene escuchando.

“Habla solo si tus palabras son mejores que el silencio.” – Proverbio árabe

Un ejemplo cercano: Don Lorenzo Servitje, el líder que escuchaba para aprender

Un ejemplo poderoso de liderazgo basado en la escucha activa es Don Lorenzo Servitje, empresario mexicano, fundador de Grupo Bimbo. Conocido por su humildad y visión empresarial, Servitje siempre valoró el escuchar a sus colaboradores. Distintas generaciones lo han reconocido así. Él creía que el conocimiento no provenía solo de los altos mandos, sino de aquellos que estaban en contacto directo con los procesos y los clientes.

Una anécdota notable cuenta que, durante sus visitas a las plantas de producción, Don Lorenzo se tomaba el tiempo de conversar con los colaboradores de las líneas de producción, no solo para motivarlos, sino para entender sus necesidades y sugerencias. Fue así como surgieron muchas mejoras operativas y de producto. Don Lorenzo Servitje sabía que escuchar a quienes hacían el trabajo cotidiano era clave para innovar y mantenerse relevante en el mercado.

Este enfoque no solo consolidó a Grupo Bimbo como líder en la industria, sino que también creó una cultura empresarial basada en el respeto, la colaboración y el aprendizaje continuo.

El cambio comienza contigo

Es fácil pensar que el problema está en los demás: “nadie escucha”, “todos quieren hablar”. Pero la transformación comienza por uno mismo. Desarrollar una escucha activa y profunda requiere disciplina, empatía y esfuerzo continuo. Es un compromiso con uno mismo y con los demás.

Imagina cómo cambiarían tus relaciones personales y profesionales si escucharas mejor. Imagina cómo mejorarían tus decisiones, tus conexiones y tu liderazgo.

Conclusión: Escuchar es un acto de generosidad

Cuando escuchas, regalas atención. Y en un mundo hambriento de reconocimiento, este es el regalo más valioso que puedes ofrecer. No necesitas tener siempre la mejor respuesta. A veces, la respuesta más poderosa es el silencio que permite al otro ser escuchado.

La comunicación efectiva no es hablar más, sino escuchar mejor.”

¿Estás dispuesto a desafiar tu hábito de hablar y empezar a escuchar de verdad? La próxima vez que alguien te hable, guarda silencio, escucha sin juzgar y observa cómo cambia la conversación… y tu vida.

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Nos saludamos la próxima semana.

Domingo, 23 de febrero, 2025