Antes de culpar a tu equipo, revisa tus procesos e instrucciones: la mediocridad se fabrica desde arriba
Por RaúlGONZÁLEZ-ROMERO
“El liderazgo no se trata de estar al mando, se trata de cuidar de quienes están a tu cargo.”
— Simon Sinek
Hay frases que incomodan porque apuntan directo al ego. Esta es una de ellas: la mediocridad se fabrica desde arriba. Es dura, pero necesaria. Porque lo más fácil cuando las cosas salen mal es señalar hacia abajo, pero lo más sabio es mirar al espejo.
Muchos líderes se quejan de que sus equipos “no rinden”, “no entienden”, “no tienen iniciativa”. Sin embargo, rara vez se detienen a revisar el manual que nunca escribieron, las instrucciones vagas que soltaron en una junta fugaz o el caos que impera en su sistema de trabajo. La verdad es esta: un equipo desorganizado, desmotivado o desorientado no nace así, se forma así… bajo un liderazgo sin claridad.
Donde hay confusión, hay responsabilidad
No podemos pedir excelencia si sembramos ambigüedad. Cada error repetido, cada tarea mal hecha, cada indicador que no se cumple… antes de adjudicarlos a la “falta de compromiso” del equipo, preguntémonos:
¿Fui claro en las metas?
¿Expliqué el “por qué” además del “qué”?
¿He dado seguimiento, formación y ejemplo?
Porque liderar no es dar órdenes: es diseñar contextos. Un buen líder construye puentes entre la visión y la acción, entre las ideas y los resultados. Y esos puentes se llaman procesos, instrucciones claras y una cultura de responsabilidad compartida.
Los equipos no fallan, los sistemas mal diseñados sí
Imagina un equipo de fútbol sin posiciones claras, sin entrenamiento ni estrategia. ¿Esperarías que ganaran? Claro que no. Pero eso es justo lo que muchos líderes hacen: sueltan al equipo a “ver cómo se organizan” y luego se frustran por no obtener los resultados soñados.
La gestión no puede basarse en la intuición del equipo. Debe descansar en el diseño intencional del trabajo. Manuales, flujos, roles, indicadores, reuniones efectivas. No es burocracia: es orquestación. Y si no hay partitura, no esperes sinfonía.
“Los sistemas perfectamente diseñados dan exactamente los resultados que generan… aunque no te gusten.”
— W. Edwards Deming
Mensajes que no se deben olvidar
• Culpabilizar al equipo es una manera elegante de esquivar la autorresponsabilidad.
• Donde hay falta de procesos, florece la mediocridad.
• La claridad no es un lujo: es el punto de partida para cualquier logro colectivo.
• El líder es el primer responsable del ambiente de trabajo que promueve… o tolera.
La transformación empieza en uno mismo
¿Quieres mejorar los resultados de tu equipo? Empieza revisando los tuyos. Tus hábitos, tus instrucciones, tus estándares. No se trata de cargar con todo el peso, sino de asumir tu papel como catalizador del desempeño de los demás. Si elevas tu nivel, el equipo responderá. Si te comprometes más con el ejemplo que con el reproche, construirás una cultura de mejora continua.
Y sobre todo, recuerda: la excelencia no es una exigencia que se impone. Es una consecuencia que se cultiva.
El liderazgo real no es una posición: es una elección constante. Y empieza cuando dejas de señalar y comienzas a responsabilizarte.
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Lunes 14 de abril, 2025