El gran desafío de los CEOs ante la fragmentación de la Generación Z
El reto mayor de los CEOs frente a la Generación Z fragmentada
En un mundo sacudido por la incertidumbre, donde los liderazgos tradicionales se erosionan y las instituciones pierden credibilidad, aparece un hallazgo que ningún CEO puede ignorar: la Generación Z, otrora percibida como un bloque homogéneo, hoy se encuentra profundamente fragmentada. Así lo revela el más reciente informe de Edelman Gen Z Lab, The Great Gen Z Divide (2025), un estudio que ofrece pistas vitales para entender a quienes pronto serán —si no es que ya lo son— el motor cultural, económico y laboral de nuestras sociedades .
Un cambio de eje: del “We” al “Me”
El reporte subraya que la confianza de los Zers en instituciones como gobiernos, medios o incluso ONGs se mantiene baja, pero los marcas aún conservan un margen de confianza privilegiado: 65% de esta generación confía en las marcas que usa, frente a un 56% en los negocios y apenas un 55% en gobiernos . Es una confianza condicional, frágil, pero poderosa. Los jóvenes esperan que las marcas —y, por extensión, los líderes detrás de ellas— reflejen la cultura, ofrezcan comunidad y se comprometan con causas que les importen.
Este giro del “We” al “Me” significa que ya no basta con hablarle a la generación como un todo. El CEO que no entienda la pluralidad de voces, intereses y dolores dentro de la Z, está condenado a quedar fuera de la conversación.
Las dos Z: 1.0 y 2.0
Edelman señala una fractura decisiva: Gen Z 1.0 (23-29 años), moldeada por movimientos progresistas y la era de Obama, versus Gen Z 2.0 (13-22 años), marcada por la pandemia, la sobrecarga de contenidos y la desilusión hacia la política. Mientras la primera aún confía “hasta que se demuestre lo contrario”, la segunda desconfía de entrada y exige credibilidad antes de escuchar . Este contraste redefine la forma en que se construye el diálogo: tono sensible, mensajes auténticos y un liderazgo que se acerque sin imposiciones.
Presión económica y emocional
El informe describe un panorama inquietante:
74% de los Zers afirma no poder mantener el ritmo de la inflación. 72% teme no poder pagar sus cuentas. 75% está preocupado por el cambio climático .
Esa presión se traduce en hábitos contradictorios: recortan en socialización cotidiana, pero gastan en lujos inmediatos, desde skincare premium hasta viajes en primera clase. No es frivolidad; es una respuesta a la sensación de que el futuro es inalcanzable. El “ya que no tendré casa, al menos disfrutaré este instante”.
¿Qué significa para los CEOs?
El estudio de Edelman no solo es un espejo generacional, sino un mapa estratégico para los líderes empresariales. En un contexto de incertidumbre global, los CEOs deben leer con cuidado estas señales:
Escuchar con precisión: No todos los Zers hablan el mismo idioma. Conectar exige entender sus subgrupos, plataformas y códigos culturales.
Construir confianza relacional: La marca es el vehículo, pero el liderazgo es el conductor. La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es la única moneda aceptada.
Hacer tangible la esperanza: Esta generación pide que las marcas les ayuden a “sentirse bien, hacer el bien y aprender” . CEOs que no generen valor emocional y social quedarán relegados.
Asumir el rol cultural: Hoy, dirigir no es solo administrar; es interpretar los signos de la época. Y Gen Z, con todo su ruido y fragmentación, es el signo más claro del presente.
Reflexión final
El gran aporte del informe de Edelman es recordarnos que la Generación Z ya no se mueve como un solo bloque, y que su complejidad es también una oportunidad. Para los CEOs, el reto no es menor: dejar de ver a esta cohorte como un mercado, y empezar a verla como una constelación diversa de identidades que claman por autenticidad, sentido y confianza.
No es exagerado decir que quien logre armonizar con esta generación fragmentada tendrá asegurado algo más que rentabilidad: tendrá relevancia en el tiempo. Y en la era de la incertidumbre, la relevancia es la verdadera forma de poder.
Fuentes: Edelman Gen Z Lab, The Great Gen Z Divide (2025)