7 comportamientos que la Generación Z valora de sus líderes

1. Presentación

Las empresas mexicanas enfrentarán en 2026 un reto inevitable: gestionar equipos donde la Generación Z ya representa más del 30% de la fuerza laboral formal, especialmente en industrias digitales, retail, servicios financieros, economía creativa y sectores tecnológicos emergentes. Su llegada no solo renueva expectativas: exige nuevos comportamientos de liderazgo. Esta generación, formada en dinámicas de inmediatez digital, crisis globales recurrentes y una cultura laboral más consciente, no responde a estilos jerárquicos tradicionales. Busca líderes que inspiren, acompañen, escuchen y actúen con coherencia.
Adoptar estos comportamientos no es “moda”; es un requisito operativo y cultural para mantener talento, reputación y competitividad.

2. Contexto

Tres grandes fuerzas hacen urgente transformar los modelos de liderazgo en México:

  • Económicas: Las tasas de rotación entre trabajadores jóvenes en Latinoamérica superan el 30% anual según Deloitte (2024). En México, el 53% de los jóvenes cambiaría de empleo si percibe falta de crecimiento o sentido (ManpowerGroup, 2024).
  • Sociales: El 76% de la Gen Z declara que la salud mental es un factor crítico para elegir permanecer en un empleo (Ipsos, 2024). Buscan ambientes seguros, inclusivos y con liderazgo empático.
  • Tecnológicas: El avance de la IA generativa y la automatización obliga a líderes a ser más humanos: pensamiento crítico, comunicación clara y acompañamiento emocional se vuelven ventajas competitivas.

3. ¿Qué son estos 7 comportamientos?

Son un modelo de liderazgo humanista adaptado a la Generación Z, basado en comportamientos observables que impactan productividad, clima, reputación y retención.
Estos comportamientos no son un “programa” ni un “manual”; representan una forma de conducir equipos guiada por confianza, coherencia y propósito. Adoptarlos se convierte en una ventaja competitiva: atraen talento joven, reducen rotación, fortalecen cultura y elevan el desempeño organizacional.

Los 7 comportamientos que más valora la Gen Z son:

  1. Transparencia radical: claridad en decisiones, expectativas y criterios.
  2. Comunicación empática: escuchar, validar emociones y dar retroalimentación constructiva.
  3. Coherencia ética: consistencia entre lo que se dice y se hace.
  4. Apoyo al desarrollo: acompañamiento real en habilidades técnicas y blandas.
  5. Flexibilidad inteligente: autonomía, trabajo híbrido, comprensión del balance personal.
  6. Inclusión activa: participación en ideas y toma de decisiones, no solo diversidad simbólica.
  7. Propósito claro: conectar el trabajo con impacto tangible en la organización y la sociedad.

4. Lo que debe hacer el CEO

  • 1. Diagnostica tu estilo actual
    • Evalúa cómo perciben tu liderazgo los jóvenes.
    • Usa encuestas cortas, entrevistas y análisis de clima.
  • 2. Entrena tu comunicación empática
    • Sesiones breves de escucha activa.
    • Protocolos de retroalimentación: breve, clara, honesta, humana.
  • 3. Practica la transparencia operativa
    • Explica el “por qué” detrás de decisiones estratégicas.
    • Comparte indicadores, prioridades y límites reales.
  • 4. Crea rutas de crecimiento accesibles
    • Planes trimestrales de habilidades.
    • Mentorías internas con líderes experimentados.
  • 5. Implementa flexibilidad con criterios claros
    • Diseña modelos híbridos.
    • Fija entregables medibles, no horas.
  • 6. Todo proyecto debe tener propósito
    • Conecta cada tarea con impacto real: cliente, comunidad, empresa.
    • Comunícalo en cada reunión de equipo.

5. Conclusión

Los líderes que adoptan estos comportamientos fortalecen cohesión, productividad, clima laboral y reputación, pilares que inciden directamente en resultados y sostenibilidad. Una empresa que entiende a sus colaboradores jóvenes incrementa su capacidad de innovar y atraer talento estratégico, mientras construye relaciones internas basadas en confianza y apertura.

6. Para no olvidar

Ignorar estas expectativas no solo genera rotación: erosiona prestigio, frena innovación y distancia a los líderes de la realidad cultural de sus equipos. No adoptar este cambio es renunciar al talento que sostendrá los próximos 20 años del negocio.
El liderazgo que la Gen Z demanda no es opcional: es la nueva licencia para operar.

Fuentes: