El equilibrio entre innovación y consenso ha sido siempre una constante en la gestión de organizaciones. La innovación, por su naturaleza disruptiva, a menudo entra en conflicto con la búsqueda de consenso, que demanda armonía y cooperación. Sin embargo, en un entorno laboral moderno, caracterizado por una creciente incertidumbre y rápidos cambios tecnológicos, encontrar una forma de unir estos dos conceptos se vuelve más relevante que nunca. ¿Por qué necesitamos una cultura del “pongámonos de acuerdo”? Porque esta cultura no solo facilita la implementación de nuevas ideas, sino que también construye relaciones de confianza y un sentido de pertenencia entre líderes y colaboradores.


