El liderazgo que obsesiona con métricas pero fracasa en cohesionar es un espejismo. Puede durar un tiempo, pero no sostiene el futuro. La empresa que aspire a ser humana y sostenible necesita directivos capaces de conjugar resultados con relaciones, cifras con dignidad, métricas con alma. Porque al final, la historia siempre premia a quienes logran que los números acompañen a las personas, y no al revés.


