Vivimos en una era donde todo parece medirse por “likes” y apariciones constantes. Muchos profesionales caen en la ilusión de que estar presentes todo el tiempo equivale a ser relevantes. Pero la sobreexposición puede convertirse en un enemigo silencioso: desgasta tu credibilidad, diluye tu mensaje y convierte tu voz en ruido de fondo. La pregunta es inevitable: ¿estás construyendo una marca sólida o solo alimentando un eco vacío?


