No es la falta de talento lo que hunde a las organizaciones. Es el ruido. El silencio incómodo. La interpretación errada. Es decir: la comunicación fallida. Porque cuando no nos entendemos, no avanzamos. Y lo que no avanza, se deteriora.
No es la falta de talento lo que hunde a las organizaciones. Es el ruido. El silencio incómodo. La interpretación errada. Es decir: la comunicación fallida. Porque cuando no nos entendemos, no avanzamos. Y lo que no avanza, se deteriora.
¿Qué pasaría si en lugar de vender valores, las empresas los vivieran cada día, en cada decisión, en cada conversación?
Si hay algo que el running me ha enseñado en 24 años de práctica constante, es que la disciplina supera al talento, la resistencia es más valiosa que la velocidad y la mente es el verdadero motor de todo logro. Mis 21K favoritos no son solo una meta deportiva, son una metáfora de la vida y del liderazgo.
El liderazgo no se basa en imponer, sino en inspirar. En un mundo donde la confianza es el principal activo de las organizaciones, saber comunicar de manera honesta y efectiva no es solo una habilidad, es una necesidad estratégica.