A punto de cerrar 2024, la comunicación corporativa se reafirma como una herramienta estratégica en tiempos de incertidumbre. Este año fue testigo de cambios paradigmáticos en la relación entre las empresas y sus grupos de interés, motivados por desafíos globales como la digitalización acelerada, la exigencia de transparencia y la demanda de un liderazgo más humano. Sin embargo, las preguntas esenciales permanecen: ¿cómo deben comunicar las organizaciones en 2025? ¿Qué tendencias moldearán el futuro de esta disciplina?


