Durante muchos años se pensó que la cultura organizacional era un elemento “blando”, una dimensión deseable pero no estratégica. Sin embargo, los últimos 20 años han demostrado lo contrario: la cultura es uno de los factores más determinantes para el desempeño, la productividad, la reputación y la sostenibilidad de cualquier empresa. Amy Edmondson lo explica con claridad: “La cultura no es lo que se dice, es lo que se siente al trabajar aquí.” Y lo que se siente, para bien o para mal, termina reflejándose en los resultados del negocio.


