Cuando el ejemplo viene de arriba, las empresas se vuelven lugares donde las personas quieren quedarse, crecer y aportar. Lugares donde el trabajo tiene sentido.
Cuando el ejemplo viene de arriba, las empresas se vuelven lugares donde las personas quieren quedarse, crecer y aportar. Lugares donde el trabajo tiene sentido.
A veces, el mayor problema de una empresa no es la falta de talento, sino el desperdicio del que ya tiene. Como bien lo plantea el estudio de Buk, una experiencia de bienvenida mal diseñada puede activar un proceso de desconexión emocional silenciosa que, sin necesidad de palabras, inicia el camino hacia la rotación, la desmotivación y el cinismo organizacional.
Aunque no lo notes, cada conversación, cada consejo, cada mirada que permites en tu vida está esculpiendo tu destino.
No es la falta de talento lo que hunde a las organizaciones. Es el ruido. El silencio incómodo. La interpretación errada. Es decir: la comunicación fallida. Porque cuando no nos entendemos, no avanzamos. Y lo que no avanza, se deteriora.