Aunque no lo notes, cada conversación, cada consejo, cada mirada que permites en tu vida está esculpiendo tu destino.
Aunque no lo notes, cada conversación, cada consejo, cada mirada que permites en tu vida está esculpiendo tu destino.
Hay una línea muy delgada entre construir una marca personal poderosa y convertirte en un lobo solitario que opaca a su equipo. En un mundo obsesionado con la visibilidad, la influencia y el estatus, es fácil caer en la trampa del individualismo extremo. Pero, ¿qué sucede cuando el brillo de una persona apaga la luz del grupo? ¿Hasta qué punto el crecimiento individual es compatible con el éxito colectivo?