Los líderes necesitan construir empresas que trasciendan el simple acto de generar beneficios económicos. No porque el dinero no importe, sino porque no puede ser el único motor que impulse a las organizaciones hacia el futuro.
Los líderes necesitan construir empresas que trasciendan el simple acto de generar beneficios económicos. No porque el dinero no importe, sino porque no puede ser el único motor que impulse a las organizaciones hacia el futuro.
En el complejo tejido de las organizaciones, la confianza en el liderazgo es el hilo conductor que une la visión de una empresa con la realidad del día a día. Pero, ¿qué sucede cuando ese hilo se rompe? El impacto de una crisis de confianza en un líder no solo resuena en la cima de la jerarquía, sino que reverbera a lo largo y ancho de toda la organización, afectando profundamente la dinámica interna y las perspectivas de futuro.
No fue una decisión sencilla, pero fue inevitable. En algún momento de los últimos años, me di cuenta de que no podía seguir siendo solo un comunicador en el sentido tradicional del término. Durante décadas, había ayudado a empresas a construir mensajes, a crear estrategias comunicacionales y a pulir la percepción pública de sus líderes. Sin embargo, la pandemia causada por la crisis de COVID_19, reveló una realidad cruda: las palabras, por sí solas, no eran suficientes. Los líderes necesitaban algo más; necesitaban aprender a conectar de verdad con sus colaboradores, y yo, en ese proceso, también tuve que transformarme. Decidí convertirme en un humanizador corporativo.
Hablar de rightsizing en el contexto empresarial es sumergirse en un tema que ha ganado relevancia en la última década, especialmente en un entorno donde la sostenibilidad y la humanización son claves para el éxito a largo plazo. Como alguien que ha pasado más de tres décadas en el ámbito de la comunicación corporativa, he visto cómo las empresas han evolucionado en su búsqueda de estructuras más ágiles y eficientes. Pero hay una pregunta que sigue resonando en mi mente: ¿cómo podemos asegurarnos de que estas reestructuraciones sean benéficas tanto para la empresa como para las personas que la componen?