Equipos directivos de empresas necesitarán transformarse para hacer frente a los desafíos sistémicos y las inequidades que está dejando como saldo la crisis sanitaria provocada por la pandemia.
Hacerlo requerirá más de decisiones audaces que de buenas intenciones. En ello llevan mano los presidentes de las juntas directivas, apoyados de sus equipos de trabajo y, principalmente, de las nuevas habilidades de liderazgo que exigen los tiempos de volatilidad e incertidumbre que vivimos.
El futuro lo exige, el tiempo es ahora. No es momento de vacilaciones, sino de concentración de esfuerzos con las miradas puestas en el horizonte y en una misma dirección.
No es posible esperar de manera apacible el regreso de los tiempos en que todo se podía tener bajo control. Salir adelante en 2021 dependerá mucho de decisiones sobre adónde ir, qué hacer, con quién y cómo. Preguntas de cuyas respuestas y capacidad de anticipación depende hoy el porvenir de las organizaciones.
En el amanecer del nuevo año el mundo continúa siendo afectado por los estragos del Coronavirus. Personas, empresas y gobiernos buscan -cada uno a su modo-, recuperarse de la agitación económica que ha provocado la crisis.
Los equipos directivos necesitan hacer a un lado esa ya vieja sensación de que sesionar implicaba café, salas de juntas y aire acondicionado. Hoy el contexto es otro, las fórmulas dominadas se han esfumado.
Hoy el mundo de la toma de decisiones se ciñe al uso de plataformas digitales como Zoom, en cuadros pixelados, a través de pantallas de los Smartphones o laptops.
Los integrantes de las juntas directivas más que por obligación o necesidad, deberán priorizar en sus órdenes del día temas en los que sus colaboradores estén en el centro de la atención. Asimismo, aspectos de mayor alcance, incluidos los problemas de seguridad en el lugar de trabajo, los nuevos riesgos sanitarios, así como los de carácter laboral y de salud y bienestar mental que trajo consigo la pandemia. Detrás de todos ellos deberán colocarse en las agendas directivas los temas que siguen en el orden de prioridades: el crecimiento, las ganancias, la estructura de costos y todos aquellos que garanticen continuidad en la operación de la organización.
En pocas palabras, a nivel ejecutivo, las organizaciones y sus líderes necesitan darse cuenta de que, a nivel general, existe una creciente demanda en la atención de aspectos relacionados directamente con los desafíos sociales.
Si bien algunas juntas con visión de futuro ya trataban esos temas en sus discusiones, desde ahora necesitarán incorporarlos como asuntos inamovibles si quieren estar presentes en el interés de usuarios, clientes y/o ciudadanos.
Temas como el cambio climático, el propósito social y, en general, los que conforman la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, son los que más se manifestaron como prioritarios en medio de la contingencia sanitaria. El impulso y compromiso que demuestren directivos de empresa ante esos temas garantizará su preferencia y permanencia en 2021 y los años que le seguirán.
En Europa, por ejemplo, la directiva de información no financiera de la Unión Europea estableció un marco de información común en una amplia gama de áreas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) no financieras, incluido el cambio climático.
En otras regiones como Asia y Estados Unidos, el interés de los equipos directivos en la inversión ASG sigue aumentando.
En México, la pandemia ha sido un recordatorio de los múltiples pendientes y riesgos sistémicos que deben tener en cuenta las organizaciones y sus directivas, Ponerlo desde ahora en sus prioridades requerirá de ingenio, creatividad y consideración.
2021 exige a las empresas y sus directivos el poder demostrar a la sociedad y a sus públicos de interés que se han ganado a pulso la licencia social para operar. Quienes ignoren esta responsabilidad podrán seguir desarrollándose bajo su propio riesgo. Por tanto, están a tiempo de revisar su propósito social.
Si algo bueno ha traído esta etapa crítica es esa enorme posibilidad de atender las preocupaciones principales que de alguna u otra forma ya se encontraba en la agenda de pendientes y que por diversas razones se fue postergando.
Tiempo de evaluar cómo las empresas pueden contribuir de una mejor manera a la respuesta más amplia de la pandemia. Momento de revisar cómo están cuidando a sus colaboradores, a su salud y seguridad.
Es cierto que los directores de empresas están lidiando claramente con una variedad de problemas que tienen pocas respuestas fáciles. Sin embargo, muchos de ellos están conscientes de que la COVID_19 está demostrando que anticiparse para lograr estas conexiones transversales en los próximos años puede generar beneficios mucho más amplios.
A través de las juntas remotas de los consejos directivos se están dando rienda suelta a ideas y propuestas para el armado de la agenda 2021 de una manera motivadora y energizante. Es tiempo pues de dar paso a ideas renovadas de verdad y reconocer que a pesar de todos los embates que ha traído la pandemia, no todo es catastrófico. Existen los componentes suficientes para revertir las dificultades y transformar la economía.
2021 es el año propicio para el activismo empresarial con la seguridad de que los tiempos que vivimos y, sobre todo, los que vienen son tiempos de guerreros.
Espero que la información que presento te sea de mucha utilidad. Tu retroalimentación es importante, te invito a comentar, compartir y reproducir con toda libertad la presente entrada a mi blog.
Nos oímos o nos leemos pronto.
RaúlGONZÁLEZROMERO